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Miel de abejas. Su elaboración.
Nos ocupamos aquí de la miel producida
por las abejas melíferas, es decir, que producen miel y que se
denominan Apis mellifera. Estos insectos forman parte de una
colonia, una unidad vital, que se denomina enjambre. Para su
'explotación' se utilizan colmenas, que son cajas preparadas para
alojar un enjambre con formas y dimensiones adecuadas para favorecer
la producción de la miel y sus productos, así como la vida del
enjambre.
La colmena (o el enjambre) está
compuesta por diferentes tipos de abejas, dependiendo de la función
que tienen encomendada y puede comprender entre 20.000 y 50.000
individuos.
- La reina que es única y la mayor en
tamaño, es la única capaz de procrear. Durante el vuelo nupcial, la
reina es fecundada una sola vez en su vida. Tiene una vida media
entre 4 y 6 años.
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- Las obreras son infértiles y tienen
como misión recolectar el néctar de las flores, transportarlo hasta
la colmena, producir cera, miel, jalea, así como transportar agua,
tan necesaria en la vida de la colmena y llevar a cabo las labores
necesarias para el mantenimiento de la colonia. Tienen una vida
media de 6 semanas.
- Los zánganos son machos parásitos,
nacidos de huevos sin fecundar, cuya misión es aparearse con la
reina para garantizar la continuación de la especie. Después son
eliminados o expulsados de la colonia.
La reina pone sus huevos en las celdas
de la colmena y la colonia selecciona la que será su futura reina,
las obreras y los zánganos, por medio de la alimentación que les
suministran. La futura reina será alimentada con jalea real,
mientras que las larvas a las que nutren con miel, polen y una dieta
más pobre de jalea, se convertirán en obreras.
La 'inteligencia' común de la colonia,
regula el número de nacimientos, anuncia a la reina cuándo debe
abandonar la colmena, protege a las aspirantes a reinas de la
agresividad de la madre o tolera que las mayores acaben con sus
hermanas. Además 'tolera' la existencia de los machos parásitos el
tiempo justo para asegurar la fecundación de la reina, tras lo que
son eliminados. También establece el comportamiento de las obreras
de mantenimiento para la regulación de la temperatura y humedad de
la colmena.
La miel es el alimento de las abejas,
obtenido a partir del polen de las flores. Las abejas construyen
celdas para el almacenamiento de la miel utilizando otra materia que
generan ellas mismas que es la cera. Las celdas son de sección
hexagonal que es la forma más eficiente para almacenar con la máxima
capacidad y el mínimo gasto de material.
La cera la producen en forma líquida
las obreras por medio de unas glándulas especiales y que van dando
forma con sus mandíbulas mientras se va solidificando. Para cada
gramo de cera se requieren de 3 a 4 gramos de miel.
En estas celdas se va almacenando la
miel, que es el resultado de la secreción del néctar obtenido de las
flores y una enzima producida por las glándulas salivares de las
obreras. Cuando una celda está llena de miel, las abejas se encargan
de cerrarla y sellarla con una capa de cera que se denomina
opérculo, lo que elimina la posibilidad de fermentación o que la
miel absorba agua.
La comunidad envía abejas exploradoras
que localizan las flores por medio de su olfato y sus ojos
especializados para ver radiaciones ultravioleta. Cuando localizan
las flores, regresan a la colmena y avisan de su hallazgo por medio
de diferentes 'danzas' que las demás interpretan. Además, el resto
de las abejas olfatean a la exploradora para detectar el olor de las
flores encontradas. Las exploradoras comunican más datos por medio
del zumbido de sus alas, la posición de su cabeza y los movimientos
ejecutados, dando información sobre la distancia y dirección, así
como la calidad y cantidad de las flores localizadas.
Mientras unas obreras con capacidad
para volar se trasladan hasta las flores para recolectar el néctar y
el polen, otras se dedican a diferentes tareas en la colmena para
mantenerla en buenas condiciones: nodrizas para las crías,
cuidadoras de la reina, ventiladoras que baten las alas en la
entrada de la colmena para mantener la temperatura en niveles
adecuados, productoras de cera y constructoras de celdas en los
panales, recolectoras especializadas en néctar y polen, agua y sal,
basureras que eliminan cadáveres, centinelas para defender la
colonia, etc.
Estas funciones o trabajos se asignan
dependiendo de la edad de las obreras: las más jóvenes se dedican a
la limpieza, después a cuidar de las larvas, posteriormente a
reparar o construir panales, almacenar polen y miel en las celdas y,
más tarde, defienden la colmena.
Más tarde, ya con capacidad para
volar, se encargan de traer néctar y polen desde las flores, además
de acarrear gotas de agua para regular la humedad y temperatura de
la colonia.
Las abejas recolectoras pueden volar hasta a 24 Km por hora en sus
viajes.
El néctar libado de las flores lo
depositan en el buche o 'saco de la miel' (pecoreo). Cuando regresan
a la colmena, regurgitan el néctar en las celdas o lo entregan a
otras obreras para que lo almacenen.
Las glándulas salivares especiales de
la obrera producen invertasa, una enzima que transforma el néctar
floral en miel. Una vez almacenada la miel en las celdas, la
temperatura de la colmena produce una lenta deshidratación que se
denomina 'maduración de la miel'. Si la temperatura de la colmena es
baja, las abejas se dedican a irse pasando la miel de unas a otras
para que se produzca el mismo fenómeno y quede totalmente elaborada,
antes de su definitivo almacenamiento en las celdillas.
Para la producción de 1 litro de miel
las abejas deben efectuar entre 80.000 y 160.000 viajes hasta las
flores y regreso, lo que equivaldría, a escala humana, a unos 4
viajes alrededor del mundo.
Además del néctar, las abejas
recolectan polen de las flores que humedecen con el néctar para
hacer pequeñas bolas que depositan en las cestillas que tienen en
sus patas traseras para transportarlo. Una vez en la colmena, el
polen se deposita en celdas preparadas para almacenarlo y otras
obreras se encargan de deshacer las bolitas traídas y prensarlo con
miel para su perfecta conservación.
También recolectan resinas especiales
de los brotes de ciertas plantas y árboles, que se utiliza para
reparar celdas, recubrir cadáveres, etc. y que en su conjunto se
denomina propóleo.
Las abejas, junto a otros insectos y
aves, son fundamentales para la polinización de las plantas. Éstas
entregan su néctar a cambio de un traslado de su polen a otras
flores para asegurar su existencia. Se calcula que, sin las abejas,
la humanidad no duraría muchos años al desaparecer muchas especies
vegetales por falta de polinización.
Los monocultivos masivos obligan a las
abejas a consumir polen de una sola especie, lo que redunda en una
carencia de suficientes nutrientes, tanto para la miel como para las
propias abejas. Los pesticidas y herbicidas también son agresivos
para estos insectos colaboradores que están desapareciendo en
algunos países. El polen contaminado extermina a su vez muchas
especies vegetales al ser trasladado de unas flores a otras por las
abejas.
La actividad apicultora se desarrolla
como la ganadería. Las abejas en sus colmenas se trasladan para que
'pasten' en las zonas y épocas en que se dan las diferentes flores,
siendo por tanto una actividad itinerante. Cuando se recolecta la
miel, los apicultores retiran el alimento natural de los insectos,
por lo que deben suministrarles un equivalente para garantizar la
continuidad de la colonia, que normalmente es una sacarosa d
erivada del maíz, y que mantiene a la
colmena alimentada sin la miel.Los tableros o panales se extraen, se
retira el sello de cera que recubre las celdas, y de ellos se
escurre la miel para, posteriormente, centrifugarlos y obtener el
resto. En esta centrifugación se separa gran parte de la cera de la
miel.
La miel se filtra a continuación para
eliminar impurezas o partículas no deseadas y, en algunos casos, se
somete a un proceso de uperización, que consiste en someter la miel
a un chorro de vapor sobrecalentado durante menos de un segundo, lo
que tiene una gran propiedad esterilizante, aunque este
procedimiento está sujeto a debate por parte de algunos que opinan
que se produce la ruptura de moléculas de miel para transformarse en
simples azúcares.
A continuación se deposita en
contenedores donde se homogeniza y se termina de madurar, antes de
su envasado.
Las colmenas suelen tener incorporadas unas piezas, llamadas 'cazapolen'
o 'atrapapolen' con perforaciones de unos 4.5mm de diámetro a la
entrada de las mismas para que las abejas, obligadas a pasar por
ellas, 'suelten' el polen que transportan, para obtenerlo ya
separado en un cajón colector dispuesto bajo estas piezas.
Los panales centrifugados pueden
reutilizarse con las celdas ya construidas. La cera separada se
utiliza para jabones y velas, y también para fabricar la base de los
panales, lo que facilita y reduce el trabajo de las abejas en su
siguientes producciones (cera estampada). |